domingo, 27 de mayo de 2007

El agnosticismo

La idea de que no podemos saber si existe o no existe Dios es tan antigua como la filosofía. Ya Protágoras de Abdera que vivió en el año 485 antes de Cristo decía:
”De los dioses nada podemos saber. Ni si son, ni si no son, ni cuáles son, pues hay muchas cosas que impiden saberlo: no sólo la oscuridad del problema, sino también la brevedad de la vida”. Sin embargo fue hacia 1869 cuando un discípulo de Darwin,T.H.Huxley,acuñó por primera vez el término agnosticismo. Dice asi el autor:

«Cuando llegué a la madurez intelectual y comencé a preguntarme a mí mismo si yo era ateo, o teísta, panteísta, materialista, idealista, cristiano, o librepensador, encontré que cuanto más aprendía y reflexionaba, tanto menos seguro me sentía sobre la respuesta, hasta que por fin llegué a la conclusión de que no tenía nada que ver con ninguna de estas denominaciones, excepto con la última. La mayoría de esta buena gente. estaban bien seguros de que habían experimentado una cierta "gnosis"(conocimiento), y que habían, de una manera más o menos satisfactoria, solucionado el problema de la existencia; en cambio, yo estaba bien seguro de que no había alcanzado esto, y tenía una convicción bastante intensa de que el problema era irresoluble. ... La mayoría de mis colegas en la Sociedad Metafísica eran -istas de uno u otro tipo, por lo cual medité e inventé lo que concebí como el título apropiado de agnóstico. Me vino a la mente como algo sugerentemente antitético de los "gnósticos" de la historia de la iglesia, que profesaban conocer tanto sobre las mismas cosas que yo ignoraba; y aproveché la primera ocasión para exponerlo a nuestra Sociedad. Y para gran satisfacción mía, el término fue aceptado.»
Un agnóstico es alguien que niega que podamos conocer lo absoluto, lo infinito. Un agnóstico es alguien que considera que sólo podemos demostrar y conocer lo que es objeto de experiencia sensible, lo que está circunscrito a la esfera material. No es correcto que alguien diga que está seguro de la verdad objetiva de un enunciado a menos que pueda aportar pruebas que lógicamente justifiquen esta certeza. No hay pruebas concluyentes para demostrar la existencia de Dios, por tanto no podemos afirmar que Dios existe. Claro que tampoco podemos negar su existencia como hace el ateo. A diferencia del creyente y del ateo el agnóstico se abstiene de juzgar, afirmando que no existen pruebas suficientes ni para la afirmación ni para la negación
Otro de los pensadores agnósticos más conocidos, Herbert Spencer, afirmaba que de la misma manera que ningún hombre ha sabido de ningún pájaro que volase fuera de los cielos, nunca nadie ha sabido de ningún hombre que pudiese penetrar con su mente finita el velo que cubre la mente del Infinito. Por esto lo Infinito no puede ser conocido por lo finito.

El profesor Tierno Galván, que fue alcade de Madrid, escribió una interesante obra para explicar su agnosticismo. Dice alli Don Enrique Tierno Galván que el agnóstico es el hombre que se sitúa consciente y sinceramente ante la finitud del ser e intenta vivirla positivamente. A diferencia del agnóstico, la vida del creyente está desgarrada por una doble finalidad: por un fin intramundano y otro trascendente a la vida.
Mari Carmen García Rojas estaba interesada en saber cuál es mi postura personal ante esta cuestión.Voy a satisfacer públicamente su curiosidad: Me identifico, no sólo intelectualmente, sino vitalmente con Don Miguel de Unamuno a quien leí en mi” primera” juventud. Hoy, después de tantos años, me siguen impresionando sus palabras:

“Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia; […] no me cuidaría acaso del problema; pero como en él me va mi vida toda interior y el resorte de toda mi acción, no puedo aquietarme con decir: ni sé ni puedo saber. No sé, cierto es; tal vez no pueda saber nunca, pero "quiero" saber. Lo quiero, y basta. Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo”.
Espero vuestro comentario.

2 comentarios:

Mari Carmen García Rojas dijo...

Yo pienso que la mayoría de la gente, incluso los creyentes, son agnósticos sin saberlo, porque muchos de nosotros nos hemos planteado la cuestión de hasta dónde llega la verdad de la iglesia católica o de cualquier otra iglesia.
Yo como creyente siempre he creído en Dios e incluso cuando era pequeña antes de tener la suficiente capacidad para razonar, creía en todo lo que nos enseñaban los evangelios.
Después de varios años cuando por simple curiosidad y afán de saber sobre el tema comencé a leer libros escritos por teólogos embarcados en este tema me di cuenta que había muchas cosas sobre la vida del Dios hombre que no cuadraban, era como un rompecabezas en el cual faltaban piezas que no encajaban; pero aun después de todos los meses y horas invertidas en este estudio , reconozco que tengo dudas de lo que es verdad o es sólo simple historia contada de unos a otros con cambios y exageraciones.
Los agnósticos creen que la evidencia a favor y en contra de la existencia de Dios es cuestionable; por lo tanto suspenden el juicio en beneficio de la duda. Los positivistas creen que la investigación racional se halla restringida a las cuestiones del hecho empírico o demostrable por vías positivas y científicas, por lo que no tiene sentido ni afirmar ni negar la existencia de Dios.
Como bien comentamos en la clase con Cati y por lo que se vio algunos de los alumnos se declararon a si mismo como agnósticos pero eso es algo que yo aun no he descubierto y aunque creo que los agnósticos tienen bases muy sólidas para pensar así, creo que en el fondo se agarran a algo para darle sentido a muchas de las cosas extrañas que suceden.
“Dios existe”, aunque es el modo tradicional de hablar. Creer en Dios es tener fe, el fundamento principal para creer en Dios debe encontrarse en la experiencia de uno mismo, no en lo que nos digan a no ser que sus explicaciones tengan más peso que nuestro conocimiento.

Anónimo dijo...

Rosa María Guillén González

En este tema me siento muy identificada porque estas ideas son muy parecidas a las mías.
En realidad nunca nadie ha sabido la verdad de la existencia de los Dioses en que la gente ha creído, sus historias han llegado hasta nuestros días y quizás no todo fue como lo contaban y nosotros tan solo sabemos una pequeña parte de la verdadera historia de los Dioses y creencias de la gente.
Lo cierto es que creemos porque lo necesitamos, pero no creemos en todo lo que nos cuentan y pienso que también nos gustaría tener alguna prueba de ello.