martes, 20 de noviembre de 2007

Los Papalagi (2): Canastas de piedra

Dice Tuiavii de Tiavea a propósito de la forma de relacionarnos con nuestros vecinos:
"Generalmente, apenas conocen los nombres de los otros y cuando se
encuentran en el agujero por el que pasan furtivamente, se saludan con
un corto movimiento de la cabeza o gruñen como insectos hostiles, como
si estuvieran enfadados por vivir tan cerca.

5 comentarios:

Magdalena Cáceres Córdoba dijo...

Magdalena Cáceres Córdoba.
Los papalagis viven en casas de hormigón, en pequeños agujeros de cemento como el jefe samoano les llamaba, los agujeros estaban divididos en cubículos y tenian unas pieza de vidrio que les permitia que entrase el aire fresco.
A penas conocian a sus vecinos y cuando los veian los saludaban gruñiendoles era muy poco sociables entre ellos, en las puertas de las canasta de piedra colgaba un cartel con el nombre de la persona que vivia dentro.
Al jefe samoano lo que mas le llamo la atencion fue un instrumento llamado telefono, le parecio un buen instrumento por que le permitia hablar con personas que se encontrases lejos.

Unai Moral dijo...

Unai Moral Toro

Tuiavii nos describe como es nuestra vida entre hormigón y hace que reflexionemos sobre lo frio de nuestro mundo cotidiano. Vivir entre hormigón encerrados en cuadrados de tres dimensiones llenos de lo que consideramos comodidades y riquezas y empecinados en protejerlas…realmente no somos libres como lo pueden ser en la comunidad de Tuiavii en donde todos se conocen y en donde seguramente tienen en muy poco uso el concepto de propiedad.

Gabriel Hidalgo dijo...

En este capitulo se mencionan las formas de vivir de los Papalagis.

Estoy muy deacuerdo con el con lo que a los vecinos y forma de relacionarse que hay entre ellos refiere, no creo que un hombre de la aldea de Samoa pudiera adaptarse jamás a nuestra cultura
También me he dado cuenta que Tuiavii es u escritor etnocentrista a mi parecer y hay unas palabras muy duras pala el lector, Dice -Solo gente enferma y perdida que se ha alejado de la mano de Dios puede vivir en grietas.
Que lejos de parecerme mentira, me resultan unas palabras duras.

José Ángel Rubio Domínguez dijo...

Tuiavii en este capítulo nos hace una crítica a nuestra vida cotidiana, representa a nuestros hogares como un montón de hormigón, que estaban divididos en una especie de cubículos. También nos dice que no nos relacionamos lo suficiente con nuestros vecinos y cuando lo hacemos lo hacemos de una manera un tanto forzosa.

Maria Jesús Palmero Navarro dijo...

Tuiavii nos habla sobre nuestras viviendas, que normalmente vivimos muchos vecinos muy cerca, pero sin embargo nuestra relación con ellos es muy fría y un tanto molestar por tener que saludarlos o verlos día a día.
También le sorprende el como podemos vivir en sitios así, sin agobiarnos por estar hay dentro y sin que pueda correr una brisa fresca como en una cabaña samoana.
Nos cuenta que le parece muy curioso el que en las tiendas estén tan a la vista todos los objetos que un papalagi pueda necesitar pero que no puede coger, a no ser que pague con dinero por ellas.
La ciudad que es creada por los papalagis, se aleja mucho de los bosques o el aire sin contaminar y que encima estamos orgullosos por haber creado algo así, dejando atrás a la naturaleza.
Solo hay una cosa en la que Tuiavii reconoce que es una cosa ingeniosa y necesaria y es el teléfono, con el que podemos comunicarnos con personas a larga distancia.
Según la opinión del jefe de Samoa las personas que viven en los pueblos se acercan más a su tipo de vida y por lo tanto desde su punto de vista, es una vida más saludable.